A veces quiero darte 5 piñas en la cara. Otras pienso que 5 son muy pocas. De a ratos creo que me estoy yendo a la bosta despotricando el asco que me genera tu simple imaginación. Después ubico mi postura y pienso... No. Seguís siendo muy buena. Si pudiera hundirte la mandíbula y hacerte comer los dientes lo haría sin dudarlo. Te juro que saboreo el hierro de la sangre que quedaría chorreando en mis manos. Pequeño e inútil, inmaduro y pelotudo ser humano. No tenés la más mínima idea del daño que esparciste en tu ignorancia. No entendés el terraplén inmenso de mierda que se esconde en tu "sutil" arrogancia.
Yo te juro que un día la justicia llega, y en algún momento de la vida te cobro mi inocencia. Así tenga que ser en la próxima, vas a caminar con el mismo miedo que yo en esta instancia. Quizás todo muera en mis horas de injusta terapia.
Se paga un precio muy alto por desdibujar la línea de los derechos a la existencia.
Natalia
Comentarios
Publicar un comentario
Gracias por tu opinión