Mientras sano, derramo un poco más de dolor cada tanto.
Cada vez que mi cuerpo sufre un cambio cíclico, tu puñal rasga temporalmente la herida del inconsciente.
Será entonces, que acepte que cuando alguien cala tan hondo, el fuego no se apaga tan rápidamente.
Y quizás no sepa cuándo logre perdonar, el nivel de odio que hierve tan abruptamente.
Estás a fuego entre mis cejas,
si te veo corro para que no me veas,
o con el puño cerrado en esa dirección opuesta,
con el uppercut afilado para asegurar que el karma se manifiesta.
Natalia.
Comentarios
Publicar un comentario
Gracias por tu opinión