Ámbar frío que sacude mis neuronas, me pone al filo las emociones y aflora. Sueños rotos, palabras huecas y besos vacíos de tu boca. Nectar del infierno, revolviste mi memoria. Sólo me pregunto cómo mierda esta tu perro. Ese ser tan desprolijo y descuidado que daba amor a mansalva sólo con la mirada. Un cuadrúpedo más de pelos blancos, que dejaba su estela de mocos por toda mi casa.
No, no quiero hablar con vos, no quiero saber de vos, vos ya no sos nada. Nada más que un ser despreciable, indigno de mi energía y demoledor de almas. No sos merecedor de mi perdón y mucho menos de mis lágrimas. Sólo espero que encontremos paz los seres que te dimos amor y vos nunca encuentres calma.
Gracias por tu crueldad ante mi piel, por tu desinterés constante y el desplumaje de mis alas. Gracias por hacerme ver que nunca es de fiar alguien que tiene doble cara. Yo te vi pegarle a él con todo tu miedo en forma de rabia. Yo viví todas tus facetas, soy responsable de no haberte enseñado nada. Sólo espero que en un rincón del Cosmos, el alma de ese luchador, descanse de tanto amor en falta.
Natalia.
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