Volver a casa después de un campamento, para algunos es un alivio, para otros el fin del presente.
Este viaje introspectivo de la mano de otros.
Estos días de presencia en la abundancia natural.
Estos días de carisma en alto y creatividad expandida.
Me hicieron ver qué nací siendo scout.
No se qué me depara el futuro, pero no es necesario un título para ser empático, solidario y entender de las necesidades básicas de la vida.
Me desafíe a mi misma. Confiaron en mí como yo nunca había sabido hacerlo.
Superé toda expectativa. Relajé toda mi ansiedad previo a subir. Alejé este aparato de mierda, este chupete electrónico que te aleja de la verdad. Y sentí, sentí fuerte la magia impregnando cada célula de mi cuerpo. Incluso un día mi envase se saturó, no entendíamos qué pasaba. Colapse mientras mi sistema se reseteaba. No tuve miedo ni dolor. Sólo estaba totalmente embriagada de energía positiva, de responsabilidad en todo aspecto y nada de peso encima.
Se cayó por un río todo lo que me ataba.
Vi al cielo estrellado mezclarse con las chispas del pagoda.
Que espectáculo hermoso somos cuando actuamos en conjunto por un mismo fin.
Que maravilla al invertir una formación, descubrir el mensaje de BP en un árbol. Un árbol que yo señalé con lo que en su tumba reposa. Y entendí, que el fin de un camino, es la apertura del próximo.
Después de 10 años cumplí un sueño demorado.
Nada se hace esperar cuando estás siempre listo a recepcionar.
Nati ✨
Comentarios
Publicar un comentario
Gracias por tu opinión