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El último día

Tracé una meta hace meses, una muy complicada. Sobrevivir lo suficiente para no arruinar las fiestas de nadie.
Hasta qué nivel de desamor puedo llegar, que antes de sentirme libre de morirme cuando mi alma grita que ya es demasiado, accedo a postergar esa pulsión tan humana, sólo por el bienestar de los demás.
Y así cómo Pato se pregunta para que carajo salió de Cromañón. Así yo me pregunto para qué sigo en este plano, por qué no soy la primera en mi lista, y cuál es ese metro cuadrado del que hablaba mi amigo. Ese metro cuadrado de entereza que nadie debía tocar. Y caí en la cuenta de que yo no tenía espacio propio. Habitaba a todos y a mi misma, e invitaba a todos a invadir mi espacio.
En este último día de un año caótico en el que fui invadida por mentiras, en el que mi metro cuadrado se intoxicó hasta rebalsar, de sustancias y palabras huecas, de problemas de un ego ajeno que abarcaba más de lo que yo podía tolerar y hundió mi peso. Este año que me rompió el alma en mil pedazos. Hoy digo sin vacilar, que estoy entera.
Hoy libero y hago espacio a todo lo hermoso que merezco y ya siento llegar. Porque puse puertas pentágono a mi metro cuadrado, puse al mejor defensor del arco a atajar penales y en mi metro cuadrado hoy sólo entra la gente que yo elijo que se merece entrar. Hay una cascada que lava caretas y borra superficialidades. Hay un límite que no conocía y que ahora es mi mejor herramienta para alcanzar el horizonte.
Hoy dejo ir a esas emociones que arrastro de niña, ese vacío y carencia por no recibir amor. Hoy, es el último día de una Nati que amaba antes de amarse a sí misma. Hoy me transformo en la Nati libre y abundante que merezco, me devuelvo a mi espíritu aventurero, creativo y soñador. Reconecto con la Nati rebosante de alegría, esa que se ríe de las cosas que para los demás son muy complejas y vuelvo a ser la que entre sentimientos se abre a las experiencias.
Adiós a la falta de empatía ajena, adiós a esperar una copa llena de un ser vacío, adiós a todos los seres que no sepan correr el riesgo conmigo.
Se limpia el alma, se eleva mi pecho de gratitud.
Adiós 2021.
Hasta acá llegó, mi antigua manía de mendigar amor.
↑ Natalia ↑

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