No es fácil alejarse de lo que lastima. Duele incluso aceptar que algo pueda causar tanto impacto negativo en nuestro ser, en nuestra psiquis y en todo el sistema orgánico que somos.
Jode, realmente jode, aprender a poner sanos límites.
Crecimos creyendo que encajando, perteneciendo a algún lugar estábamos bien.
Yo no estoy cortada por ese cuchillo. Yo me hice mi propia versión y es más jodido de lo que puedan creer.
Amarse auténtico, aceptarse diferente y saber irse de lo que no va con uno, genera quiebres.
Pero peor es quedarse dónde el tiempo se detiene, dónde tú energía no fluye, dónde no podés entender quién sos, dónde estás ni cómo ser, dónde no podés crecer.
Despersonifiqué mi autenticidad, entré en la ansiedad y quise salvar personas, creyendo que así me elegirían.
Que gran error. Querer encastrar.
Mi forma es única e irrepetible. No voy a encajar jamás.
Que hermoso sería el mundo si todos aceptaramos compartir nuestra individualidad, entender qué va y qué no con nuestra escencia.
Sin máscaras ni caparazones, vulnerables como vinimos a habitar la tierra.
Me costó un mar inmenso de fuego entender que la vida no se fuerza.
Vivo en paz, al menos hoy.
Elijo ser el presente que me representa.
Natalia
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