El bosque en la noche es más fresco.
Hay un momento de paz en la selva.
Hay un respiro al caos.
Existe un pulmón en el centro de mi ciudad.
Un exquisito y explotado hábitat dónde lobos y leones cruzan goles y desgarran gritos de pasión.
Es un lugar atestado en hormonas y niños a plena luz del día.
Familias y perros corren felices.
Más a mi todo eso me ahoga.
Me enamoré del momento en que todo ser huye.
Me volví una sombra o parte de la sombra del bosque. Y aunque sigue siendo triste, tiene su encanto.
Tomar velocidad y sentir el aire fresco en la cara, sin mirar a los costados.
Solo la línea que dibuja el suelo me marca el camino.
Y mientras avanzo rápido pienso... Más rápido, más rápido, más rápido. Quiero ganarle al viento.
Y bajo la marcha.
No, no quiero ganarle al viento.
Quiero chocar.
Quiero darme la cara contra el pavimento.
Quiero que algún desconocido me frene.
Quiero terminar hospitalizada.
Quiero jugar con la muerte.
Quiero terminar con la mentira
Anhelo profundamente dejar de tener suerte de estar viva.
Dos vueltas más y vuelvo a casa.
La casa.
Dos mascotas me esperan felices y me aman.
Yo quiero que sean libres y se vayan.
Suenan ecos en mi mente
"Yo soy de trinchera"
Y entonces por qué paleo sola estos escombros en mi mente?
El vacío me inunda el alma.
No creo más en el amor
No creo más en nada.
Perdí mi personalidad
Mi sonrisa, mi carcajada.
En un sólo segundo, la mentira que construyo para convencerme de seguir, se desmorona en mi cara.
Qué es lo que quiero?
Amor, amor del bueno.
Pero en eso, por estos lados ya no creemos.
Algún día voy a rearmar mi rompecabezas.
Son muchas las piezas desparramadas.
A dónde se fue mi deseo?
A dónde se fueron mis ganas?
A dónde se fue mi inocencia, tan llena de esperanza?
El bosque de noche es más fresco.
Me quedo con esa soledad donde se repira honestidad, dónde no habitan máscaras.
Natalia
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