Sentí el dolor en las palabras,
El conocimiento tiene un peso muerto.
Salí agotada de terapia
Había que terminar el cuento.
Es mi cabeza tan creativa
Qué altera realidades y me domina.
Soñé despierta mucho tiempo
Y me consumí la vida en tu recuerdo.
Es insoportable ser consciente sin rencores,
Cómo te aplastan el pecho los desamores.
Hablar en silencios es muy duro,
Cada pausa es un sentimiento que anulo.
Un funeral bonito y triste
Nada que hacer, no caben los chistes.
Adiós, adiós y gracias miel
Over the hills and far away...
Un día la vida agarró y me dijo: Nati, sabés qué? Tomá. Después de llorar y morir, de tocar el fondo del fondo del abismo, de surcar en esos mares tortuosos de tu azabache inconsciente. Después de romperte en tantas astillas posibles, después de dolerlo todo, después de ser un reutilizado juguete, después de entregarte a mi confiando en nada... tu premio, pendeja. Y miro el todo, la nada, el amor, la personificación, la valentía, la apuesta, la alegría, la plenitud, el futuro... y el pánico. Qué mierda hace acá el pánico cuando estoy recibiendo mi premio? La duda, la incertidumbre, la pregunta con su respuesta, la experiencia, los engaños, el pasado tan pisoteado, qué hace estorbando? No te quiero, no te acepto, te quiero lejos. Nati confió en el dolor, en toda la tierra que masticó. Abracé la soledad y ahora mierda que la extraño! Tengo todo, mi fortuna impensada, mis palabras tan feroces y acertadas, me amaba, me ama. No me equivoqué. Todo lo que hice, lo hice tan mal y tan bien...
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