Oscuro.
Testarudo.
Exagerado.
Irritado.
Infumable.
Malhumorado.
Amable,
cada tanto.
Sincero,
de vez en cuando.
Machista, negado.
Viejo a los 33 años.
Nene de mamá,
con la misma edad.
Sólo faltan unos años más,
Y no te vuelvo a fumar.
Ya me pudrió tu bipolaridad.
No cambias.
No querés.
No crecés.
No madurás.
Yo sé que si te amé.
Hasta donde pude,
Hasta que me harté.
Intenté ver más allá,
Pero sos todo lo que está acá.
No hay progreso en tu comodidad,
No me gusta.
No soy yo,
Cuando no te puedo tolerar.
Un día la vida agarró y me dijo: Nati, sabés qué? Tomá. Después de llorar y morir, de tocar el fondo del fondo del abismo, de surcar en esos mares tortuosos de tu azabache inconsciente. Después de romperte en tantas astillas posibles, después de dolerlo todo, después de ser un reutilizado juguete, después de entregarte a mi confiando en nada... tu premio, pendeja. Y miro el todo, la nada, el amor, la personificación, la valentía, la apuesta, la alegría, la plenitud, el futuro... y el pánico. Qué mierda hace acá el pánico cuando estoy recibiendo mi premio? La duda, la incertidumbre, la pregunta con su respuesta, la experiencia, los engaños, el pasado tan pisoteado, qué hace estorbando? No te quiero, no te acepto, te quiero lejos. Nati confió en el dolor, en toda la tierra que masticó. Abracé la soledad y ahora mierda que la extraño! Tengo todo, mi fortuna impensada, mis palabras tan feroces y acertadas, me amaba, me ama. No me equivoqué. Todo lo que hice, lo hice tan mal y tan bien...
Comentarios
Publicar un comentario
Gracias por tu opinión