El ser humano es una bestia. Es una lacra, es peor que un león hambriento en la Savana.
No tiene medidas ni limites. No espera y avanza, por eso retrocede.
El ser humano tiene una virtud que desaprovecha en todo momento, es libre.
Vivimos consumidos en el tiempo, sumergidos en el orgullo del qué dirán y en el egoísmo del qué me importa.
El ser humano, se cree, piensa. Eso nos diferencia de los animales.
La capacidad de entender y elegir entre el bien y el mal nos marca quién, cómo somos y cómo vamos a vivir la vida.
No me importa el qué dirán y si me importan los demás. Yo pienso antes de actuar, por precaución, por intuición, porque lo elijo, porque soy libre de pensar antes de reaccionar. Elijo entre el bien y el mal, acepto lo distinto a mí, tolero incoherencias y las tomo de quién viene. Soporto a mentes que se creen superiores y a veces me siento menos. Enfrento los problemas con miedo, como quién juega una pieza importante del ajedrez para salvar a su rey y espero que la reacción ajena surja, sabiendo el abanico aterrador de respuestas inesperadas (las cuales a veces terminan en agradable sorpresa).
Soy humana, soy bestia y animal, tengo instintos y razón. Pero sé usarlos, lo que no me hace mejor persona, pero si muy diferente al resto.
La vida es hoy, por qué ya nadie aprovecha los rayitos del sol?
Por qué ante el mínimo error nos dejamos aplastar?
"Menos la muerte, todo tiene solución", pero NADIE lo entiende.
Escribís de una manera especial, siempre te lo dije.
ResponderEliminarGracias tin, no lo había visto :).
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