Llega un momento del día en que tenemos un minuto para pensar, es en el micro, en el baño, cuando te vas a dormir, antes de despertar, o cuando no sabes qué hacer despues de tanto y empezas a reaccionar. Te llegan los momentos uno atras de otro y empezas a buscarle soluciones, encontras el error después de inventarte dialogos haciendo monologos frente al espejo. Creés que es lo correcto, pero despues llega otro momento y te da la razon o te retuerce el pensamiento.
Actuamos, somos marionetas de lo que pensamos o no pensamos antes de mover los hilos. Nos enredamos y volvemos a caer en la cuenta de que ¿para qué gasto el poco tiempo que tengo libre pensando, en vez de hacer otra cosa, sin con pensar el pasado, la mayoria de las veces no logro compensar el futuro?
Son pocas las veces que uno se anima a cambiar, cambiar uno, cambiar hechos o a otros, pero cuando no lo haces, no sabes lo que estás dejando escapar... Son oportunidades, oportunidades de ser mejor o peor, para vos o los demas, no importa, es la oportunidad de mostrar algo diferente, que somos diferentes y que podemos entender con la palabra.
Millones de veces creí que sabía cómo hacerme entender y esas tantas me desilusioné, pero los momentos malos y buenos vienen acompañados de la edad que tenemos, un niño no sabe interpretar frases como "no te puedo comprar eso", pero cuando crecemos lo entendemos.
A algunos les llega mas temprano y a otros mas tarde el tiempo de reaccion y muchas veces dependemos de que alguien nos ayude a probar. No se si alguna vez ayudé a alguien a cambiar o a pensar en la forma de hacerlo, pero sé que lo intenté.
Hoy puedo decir que cambié algunas cosas de mi y con ellas hay personas que cambiaron conmigo, pero quizá el cambio sólo es mío. Igual, los cambios no siempre son los mejores y a veces queremos cambiar a personas que sólo son diferentes y no por eso tengan que ser como nosotros.
Cuando alguien quiere un cambio, es porque hay un error, primero hay que aceptarlo y después... intentar.
Natalia. Jaqueline. Martínez.
Actuamos, somos marionetas de lo que pensamos o no pensamos antes de mover los hilos. Nos enredamos y volvemos a caer en la cuenta de que ¿para qué gasto el poco tiempo que tengo libre pensando, en vez de hacer otra cosa, sin con pensar el pasado, la mayoria de las veces no logro compensar el futuro?
Son pocas las veces que uno se anima a cambiar, cambiar uno, cambiar hechos o a otros, pero cuando no lo haces, no sabes lo que estás dejando escapar... Son oportunidades, oportunidades de ser mejor o peor, para vos o los demas, no importa, es la oportunidad de mostrar algo diferente, que somos diferentes y que podemos entender con la palabra.
Millones de veces creí que sabía cómo hacerme entender y esas tantas me desilusioné, pero los momentos malos y buenos vienen acompañados de la edad que tenemos, un niño no sabe interpretar frases como "no te puedo comprar eso", pero cuando crecemos lo entendemos.
A algunos les llega mas temprano y a otros mas tarde el tiempo de reaccion y muchas veces dependemos de que alguien nos ayude a probar. No se si alguna vez ayudé a alguien a cambiar o a pensar en la forma de hacerlo, pero sé que lo intenté.
Hoy puedo decir que cambié algunas cosas de mi y con ellas hay personas que cambiaron conmigo, pero quizá el cambio sólo es mío. Igual, los cambios no siempre son los mejores y a veces queremos cambiar a personas que sólo son diferentes y no por eso tengan que ser como nosotros.
Cuando alguien quiere un cambio, es porque hay un error, primero hay que aceptarlo y después... intentar.
Natalia. Jaqueline. Martínez.
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