Te vi un día nublado cuando estaba en casa
cantabas dulcemente algo que me encantaba
tenías una sonrisa con un encanto extraño
estabas algo cambiado, pero me seguí enamorando.
Intenté acercarme pero no podía
no era miedo, era algo mas que se interponía
como si fuera, o quizás lo era,
una pantalla que tocarte no me permitía.
Y cantabas para mi,
eso me gustaba pensar.
Y sonreías para mi,
aunque fuera un recital.
Un día saqué el boleto que me dejaría tenerte
y de los nervios contra mi pecho lo sostuve muy fuerte
Una emoción incontrolable, un deseo insoportable
de no querer compartite con el resto de la gente.
Al verte con ella, que dolor tan frustrante
no contuve la bronca y de impotencia rompí a llorar
no es aceptable compartirte con alguien mas
no es saludable a mi corazón, ver que conmigo no estás.
Y cantabas para mi,
eso me gustaba pensar.
Y sonreías para mi,
aunque fuera un recital.
Y si la vida me dejara
ser importante alguna vez,
lo primero que intentaría
cantabas dulcemente algo que me encantaba
tenías una sonrisa con un encanto extraño
estabas algo cambiado, pero me seguí enamorando.
Intenté acercarme pero no podía
no era miedo, era algo mas que se interponía
como si fuera, o quizás lo era,
una pantalla que tocarte no me permitía.
Y cantabas para mi,
eso me gustaba pensar.
Y sonreías para mi,
aunque fuera un recital.
Un día saqué el boleto que me dejaría tenerte
y de los nervios contra mi pecho lo sostuve muy fuerte
Una emoción incontrolable, un deseo insoportable
de no querer compartite con el resto de la gente.
Al verte con ella, que dolor tan frustrante
no contuve la bronca y de impotencia rompí a llorar
no es aceptable compartirte con alguien mas
no es saludable a mi corazón, ver que conmigo no estás.
Y cantabas para mi,
eso me gustaba pensar.
Y sonreías para mi,
aunque fuera un recital.
Y si la vida me dejara
ser importante alguna vez,
lo primero que intentaría
sería tenerte otra vez.
Natalia. J. Martínez.

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