Cuando las luces se apagan y no hay mas que decir, se puede ver una nostalgia que te invade inmensamente. Es la noche o el frio, el momento o el esatdo de shock, que te deja perplejo, maquinando, pensando sin ningun motivo ni razon lo que esta pasando o lo que acaba de pasar. Es un instante en el que ves tu vida como una noche de tormenta, llena de relampagos que te muestran escenas en tercera persona, sobre lo que hicimos y pudimos arreglar. Son destellos de luz que te ciegan y te dejan sordo, mirando un punto fijo, donde ves una proyeccion que nadie mas puede ver, si no es a traves de tus ojos. Observas y pensas de un momento a otro, distintas situaciones con distintas personas, y en cada una estas cometiendo un error que pudiste evitar, y decis que estuviste mal, y prometes que lo vas a remendar. Pero cuando vuelve la luz de la mañana apenas nos acordamos aquella decision final y damos por sentado que si no fue un sueño, igual ya hay que dejarlo ir. Decidimos que si paso de esa manera fue por alguna razon desconocida y echamos la suerte a que pase lo que tenga que pasar. Nos dejamos llevar por un destino que desconocemos, pero que imaginamos que siguiendole la corriente vamos a llegar a donde teniamos que llegar, con la frente levantada y como si todo se arreglara como por arte de magia. Pero a veces no es asi, por lo general, no es asi y hay que pelearla sin detenerse en una simple palabra llamada destino e interntar cambiarlo. El camino es de uno y no está marcado. Las cosas cuando hay que mejorarlas, hay que ejecutarlas ya, y no quedarse con el pensamiento de "pude haberlo hecho... pero ya está".
Es incrible como la mente maneja en la carretera incorrecta tantas veces, e irreparables los golpes que nos abollaron. Pero siempre hay que seguir, hay que saber pedir perdon y saber perdonar, saber cuando parar y cuando pelear.
No creo que sea la unica persona que antes de dormir, cierra los ojos pensando en el día que viví y arme tela arañas con recuerdos viejos que se conectan por alguna razon al día de hoy. Pensar, lo hacemos todos, pero actuar... muy pocos.
Un día la vida agarró y me dijo: Nati, sabés qué? Tomá. Después de llorar y morir, de tocar el fondo del fondo del abismo, de surcar en esos mares tortuosos de tu azabache inconsciente. Después de romperte en tantas astillas posibles, después de dolerlo todo, después de ser un reutilizado juguete, después de entregarte a mi confiando en nada... tu premio, pendeja. Y miro el todo, la nada, el amor, la personificación, la valentía, la apuesta, la alegría, la plenitud, el futuro... y el pánico. Qué mierda hace acá el pánico cuando estoy recibiendo mi premio? La duda, la incertidumbre, la pregunta con su respuesta, la experiencia, los engaños, el pasado tan pisoteado, qué hace estorbando? No te quiero, no te acepto, te quiero lejos. Nati confió en el dolor, en toda la tierra que masticó. Abracé la soledad y ahora mierda que la extraño! Tengo todo, mi fortuna impensada, mis palabras tan feroces y acertadas, me amaba, me ama. No me equivoqué. Todo lo que hice, lo hice tan mal y tan bien...
me recuerda a cierta parsimonia que fui adquiriendo hace un buen tiempo atrás
ResponderEliminarte amouu
ResponderEliminarafff, que panchos, en vez de hablar de lo que escribe cada uno se mandan mensajitos de "te amo"
ResponderEliminarcursis
nono, envidia mon.
ResponderEliminarCon la diferencia que vos tenes que hacer al reves.. aprender a pensar y despues actuar.
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